Dicen que perdonar es divino y que el tiempo todo lo olvida. Pero realmente es así? es suficiente el tiempo para olvidar? es sólo el perdón hacia los otros lo que necesitamos para curar?
Durante mucho tiempo estas incógnitas dieron vueltas en mi mente. Respuestas, ensayos, supuestos, mandatos... todo esto, al estilo de una montaña rusa, se han colado por los huecos de mi alma exigiéndome encontrar respuestas.
Resultó que el tiempo no es parámetro ni garantía de olvido. Y que perdonar se hace realmente difícil.
Cuando finalmente abandoné el intento de perdonar al otro que me dañó y me centré en mi propio dolor fue que se abrió un nuevo inicio frente a mis ojos. Comprender que quien gritaba por un perdón era yo misma. Se hace imposible a veces perforar la roca que nos impide vernos fielmente, pero cuando lentamente comienza a resquebrajarse, podemos llegar al centro y encontrar ese punto donde aparece la claridad.
Buscar el perdón para un otro sin primero encontrarlo para nosotros mismos hace el camino cuesta arriba.
Lleva tanto tiempo a veces...
aceptación, descubrimiento, coraje, sostén...
Lleva tantas lágrimas a veces,
cuesta tantos fracasos y tantos intentos a veces,
cuesta broncas infinitas, rechazos imaginarios,
autoboicots, y tanto más...
Pero finalmente y luego de un arduo trabajo interior llega el perdón y arrancamos de nuevo. No aparece de la nada. Hay que desearlo, buscarlo y encontrarlo. Pero debemos encaminarlo hacia nosotros mismos. Permitirnos el error, aceptarlo y decirle adiós, cumpliste tu misión, ya no te necesito. Es un impulso que nos tira hacia adelante...
Y el tiempo no es garantía certera de que se logre. El tiempo no tiene la receta para saber cuánto lleva olvidar, quitar tristezas, cerrar heridas. Pero nos regala la posibilidad de poner distancia y a veces esa distancia es la que nos permite olvidar. Poner en perspectiva... y decir "ya pasó tiempo, ya es hora" y salir a la vida nuevamente con coraje de llevarla por delante.
Esta reflexión llega cuando en mi vida pasaron cinco años de distancia y olvido, de perdón y aceptación. Y me hace ruido hace tiempo... le puede servir a alguien, le puede hacer ruido a alguien más...
Libertad en lo más profundo, sentirse listo para salir al mundo y siempre con una sonrisa...
Mis felices 5 años de renacer con plena felicidad
Pao
Durante mucho tiempo estas incógnitas dieron vueltas en mi mente. Respuestas, ensayos, supuestos, mandatos... todo esto, al estilo de una montaña rusa, se han colado por los huecos de mi alma exigiéndome encontrar respuestas.
Resultó que el tiempo no es parámetro ni garantía de olvido. Y que perdonar se hace realmente difícil.
Cuando finalmente abandoné el intento de perdonar al otro que me dañó y me centré en mi propio dolor fue que se abrió un nuevo inicio frente a mis ojos. Comprender que quien gritaba por un perdón era yo misma. Se hace imposible a veces perforar la roca que nos impide vernos fielmente, pero cuando lentamente comienza a resquebrajarse, podemos llegar al centro y encontrar ese punto donde aparece la claridad.
Buscar el perdón para un otro sin primero encontrarlo para nosotros mismos hace el camino cuesta arriba.
Lleva tanto tiempo a veces...
aceptación, descubrimiento, coraje, sostén...
Lleva tantas lágrimas a veces,
cuesta tantos fracasos y tantos intentos a veces,
cuesta broncas infinitas, rechazos imaginarios,
autoboicots, y tanto más...
Pero finalmente y luego de un arduo trabajo interior llega el perdón y arrancamos de nuevo. No aparece de la nada. Hay que desearlo, buscarlo y encontrarlo. Pero debemos encaminarlo hacia nosotros mismos. Permitirnos el error, aceptarlo y decirle adiós, cumpliste tu misión, ya no te necesito. Es un impulso que nos tira hacia adelante...
Y el tiempo no es garantía certera de que se logre. El tiempo no tiene la receta para saber cuánto lleva olvidar, quitar tristezas, cerrar heridas. Pero nos regala la posibilidad de poner distancia y a veces esa distancia es la que nos permite olvidar. Poner en perspectiva... y decir "ya pasó tiempo, ya es hora" y salir a la vida nuevamente con coraje de llevarla por delante.
Esta reflexión llega cuando en mi vida pasaron cinco años de distancia y olvido, de perdón y aceptación. Y me hace ruido hace tiempo... le puede servir a alguien, le puede hacer ruido a alguien más...
Libertad en lo más profundo, sentirse listo para salir al mundo y siempre con una sonrisa...
Mis felices 5 años de renacer con plena felicidad
Pao
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