Inspiración
Desear algo suele ser el combustible que pone en marcha un motor. Que ese deseo esté ahí, latiendo, picando, moviendo y hasta molestando, significa que necesita un espacio propio.
Eso exactamente es lo que me sucede con "el escribir".
Es como la piedrita en el zapato... está ahí. Pequeña pero firme. Y hasta que no frenás, te acuclillás, quitás zapato y media, si la hubiera, y encontrás a la minúscula invasora no podés continuar avanzando.
Así exactamente siento ese desear... como esa piedrita que me molesta. Pero he ahí el dilema. Por qué si es algo que deseo con tantas ganas lo comparo con una molestia?
Qué es lo que me impide saltar al vacío del deseo?
Y por supuesto aparece mi viejo amigo el Miedo. Que viene acompañado de otros conocidos, Frustración, Ansiedad, Autoexigencia y algunos más cuyos nombres prefiero evitar.
Entonces vuelvo al comienzo.
Planteo mi dilema. Deseo fervientemente hacer lo que me completa. Y en una charla mediada por kilómetros y un par de partidos del Gran Buenos Aires una rubia te escribe en el momento en que los planetas lo indican. Y te pone que el libro que le regalaste a su pequeña fue devorado en dos días de intensa lectura. Y palabras vuelan e ideas llegan cuando caíste en la cuenta que si Deseas algo debés ir en busca de ello.
Esperar sentada no va a traer nada a mis manos.
Y entonces, teléfono en mano, escribo. Qué deseo me mueve? Qué me inspira? Qué sueño?
Y fluye el combustible... mi petróleo, las palabras. Mi motivación una vez más, el vínculo sagrado de la amistad.
Rubia hoy me inspiraste vos.
Gracias por creer en mí.
Desear algo suele ser el combustible que pone en marcha un motor. Que ese deseo esté ahí, latiendo, picando, moviendo y hasta molestando, significa que necesita un espacio propio.
Eso exactamente es lo que me sucede con "el escribir".
Es como la piedrita en el zapato... está ahí. Pequeña pero firme. Y hasta que no frenás, te acuclillás, quitás zapato y media, si la hubiera, y encontrás a la minúscula invasora no podés continuar avanzando.
Así exactamente siento ese desear... como esa piedrita que me molesta. Pero he ahí el dilema. Por qué si es algo que deseo con tantas ganas lo comparo con una molestia?
Qué es lo que me impide saltar al vacío del deseo?
Y por supuesto aparece mi viejo amigo el Miedo. Que viene acompañado de otros conocidos, Frustración, Ansiedad, Autoexigencia y algunos más cuyos nombres prefiero evitar.
Entonces vuelvo al comienzo.
Planteo mi dilema. Deseo fervientemente hacer lo que me completa. Y en una charla mediada por kilómetros y un par de partidos del Gran Buenos Aires una rubia te escribe en el momento en que los planetas lo indican. Y te pone que el libro que le regalaste a su pequeña fue devorado en dos días de intensa lectura. Y palabras vuelan e ideas llegan cuando caíste en la cuenta que si Deseas algo debés ir en busca de ello.
Esperar sentada no va a traer nada a mis manos.
Y entonces, teléfono en mano, escribo. Qué deseo me mueve? Qué me inspira? Qué sueño?
Y fluye el combustible... mi petróleo, las palabras. Mi motivación una vez más, el vínculo sagrado de la amistad.
Rubia hoy me inspiraste vos.
Gracias por creer en mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario